Antes de que se me olvide, quiero agradecer a Un millón de rosarios por México. Sin sus rosarios México y el mundo estarían viviendo sus últimos momentos a manos de la influenza H1N1.
Para acabar con enfermedades, terremotos, tsunamis y huracanes, nada mejor que rezar rosarios.
Link: Un millón de rosarios por México
by hukes on April 29, 2009
Justo lo que se necesita. Por fin alguien se puso a hacer algo realmente útil:
Que quede claro: no están rezando para encontrar la paz interior, sino para acabar con la influenza.
Hay otros, estos sí peligrosos, que se preocupan más por la correcta observación de las normas litúrgicas, que por la salud de los fieles.
Links: Un millón de rosarios por México y Radio Cristiandad
by hukes on April 11, 2009
Cada año se recrea la pasión de Cristo en varios lugares de México. El más famoso se hace en… en… no recuerdo el nombre del lugar, pero es en la Ciudad de México. Ayer estuve viendo un poco de esa representación por televisión. Quienes cargan cruces (quienes interpretan a Jesucristo y a los “nazarenos” (así se hacen llamar)) lo hacen como un sacrificio para expiar sus pecados. Está bien. Eso les trae paz interior. ¿Pero no sería mejor que en vez de inmolarse con una cruz y una corona de espinas se “liberen” de sus pecados haciendo cosas realmente buenas como ayudar al próximo? Creo que su dios estaría más contento con eso y así matan dos pájaros de un tiro; no, tres pájaros de un tiro: 1) encuentran la paz interior; 2) ayudan a alguien; y 3) no se lastiman el cuerpo que su dios les asignó y que es el templo de su alma y del cual deben de cuidar. Así como le hacen -castigándose el cuerpo- no ayudan a nadie y sí se lastiman. Bonita forma de quitarse pecados.
Pero cada quien. Yo como intento ser lo más práctico posible, encuentro esa opción.
by hukes on March 2, 2009
¿Les ha pasado que van conduciendo con mucha prisa para llegar a algún compromiso y todos los semáforos (o casi todos) con los que se cruzan están con la luz roja? Seguro se dijeron “Justo cuando tengo más prisa, me tocan todas las luces rojas”. La terrible verdad es que al universo le importa poco tu vida y haz sido víctima de una no tan improbable coincidencia. Y seguro eso de los semáforos ha pasado muchas veces antes sin que notaran nada extraño. La diferencia está en que esta vez te has dado cuenta porque tienes prisa. Las otras veces ni reparaste en las luces rojas porque no te era importante, un día más en el tránsito vehicular de la ciudad.
Estaba leyendo en este sito, sobre el 11:11 y otras combinaciones numéricas (12:12, 10:10, 12:34, 4:44, etc.). De acuerdo a los autores, ahora millones de personas están experimentando el ver el reloj o el reproductor de DVDs justo cuando una de estas combinaciones de números están desplegadas y que eso es un mensaje de los 1111 guardianes espirituales (mencionados en el libro de Urantia) que nos hacen ver estos números justo en el instante en que ocurren para decirnos ‘ey, aquí estoy’. También dicen que quien experimenta este fenómeno tiene comunicación en dos vías con estos mensajeros espirituales.
Claro que últimamente se dan más casos de estas ocurrencias, y estimo que hubo una explosión por los años 70 del siglo pasado por arribo de los relojes digitales y todos sus derivados. A partir de entonces el número de veces con que nos topamos con este fenómeno en la vida diaria tuvo que incrementarse -sin poder evitarlo- simplemente porque estamos más expuestos a contadores. En donde sea que estemos (si es en un ambiente urbano) debe haber cerca algún tipo de indicador numérico que cuente algo (turno en la carnicería, tiempo, kilometraje, etc.). No es para sorprenderse que la gente vea más y más patrones de números.
El cerebro humano está hecho para reconocer patrones, es resultado de la evolución. Antes de la civilización, si en la selva o bosque no se es bueno para reconocer patrones e interpretarlos, las probabilidades de supervivencia disminuyen. Así, por selección natural, aquellos que eran mejores en estas artes fueron quienes sobrevivieron mejor y -más importante- se reprodujeron más. El fenómeno de la pareidolia hace que veamos vírgenes en las panzas de tortugas o jesuses en los culos de los perros. 11:11, 12:34, 4:44 no son otra cosa que pareidolia a un nivel de abstracción mayor que los santos en las tostadas.
Calculé la probabilidad de ver un número de esos en un reloj digital: 2%. ¿Cuántas veces al día vemos la hora así, sin manecillas, en cualquier parte? Supongamos que diez veces, voluntaria o involuntariamente. 20% de probabilidades de ver un número-mensaje-angelical en un día. Bastante alto. No es como la lotería y por mucho.
Ahora pongámonos en los zapatos de alguien que cree que realmente estos números son un mensaje de algo más espiritual, paranormal o new age. Supongamos que soy un cristiano y que he visto más de un 11:11 en un mes (sí, el cerebro recordará un 11:11 por largo tiempo sólo por el hecho de que son cuatro unos). Voy a la Biblia y busco un 11:11. Encuentro en Levítico: Os serán, pues, abominación; de su carne no comeréis, y abominaréis sus cuerpos muertos.
Y claro, encontraré un “mensaje” relacionado con mi vida o con la situación mundial. Eso no es nada difícil. Así de maravillosa y crédula es la mente.
Otra de la Biblia aún más sorprendente -porque está en Números 11:11, nada más y nada menos-: Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?
De esta puedo interpretar algo más importante: que me estoy alejando de Dios. ¡Vaya que son ciertos los mensajes del 11:11! (igual cada quien puede sacar cualquier conclusión trascendental de cualquier número en cualquier libro, que si es sagrado, mejor).
En el libro de Urantia se encuentra este pasaje que tiene que ver con el número 1111: Los 1111 seres intermedios secundarios leales efectúan misiones importantes en la tierra[sic]. Comparados con sus asociados primarios, son indudablemente materiales. Existen apenas fuera de los límites de la vista mortal y cuentan con suficiente libertad de adaptación para hacer, a voluntad, contacto físico con lo que los humanos llaman “cosas materiales”. Estas criaturas singulares tienen ciertos poderes sobre las cosas del tiempo y del espacio, incluyendo a las bestias del reino.
¡Guau, qué significado tan pesado!
Ahora vayamos a El Señor de los Anillos, la trilogía en un solo volumen, en la página 1111 (cuidado: los resultados pueden variar de según la edición): “-Y he aquí el final -dijo Sam-. Un final horrible, y no desearía haberlo visto; pero es una liberación.”
He ahí que Tolkien ha tenido la respuesta. El fin del mundo se acerca y coincide con lo del calendario maya: 2012. Si al ‘2012′ le quitamos un uno al primer dos y lo ponemos en el lugar del cero y luego quitamos un uno al último dos y no lo ponemos en ningún lado, qué da: ¡1111!. Estoy metiéndome con algo muy peligroso aquí, mejor ya le paro antes de despertar alguna fuerza elemental y terrible.
by hukes on December 25, 2008
by hukes on November 20, 2008
by hukes on November 1, 2008
Estas copitas con jugo (¿jugo? ¿que no es vino? ) y hostia son practiquísimas para tomar comunión en donde sea: nada de botellas y copas aparatosas, nada se ensucia, no hay que lavar nada y se contribuye a que el planeta se contamine más, pero qué importa, el Señor no tarda en regresar para llevarnos al cielo. Que el planeta se joda porque ya no estaremos aquí.
Ideal para el bunker familiar.
Link: ChurchPartner vía un comentario en Pharyngula
Una prueba contundente más de la existencia del FSM (Flying Spaghetti Monster) durante las celebraciones del 4 de Julio en Estados Unidos. En los fuegos artificiales se manifestó el creador del Universo.
Link: venganza.org (gracias Jaz)
by hukes on June 24, 2008
Ayer me enteré de la muerte del comediante norteamericano George Carlin. En la segunda mitad de la década de los ochentas lo vi por primera vez en un programa de HBO y me pareció un viejo sabio pero irreverente, además de gracioso; el abuelo que todo niño debiera desear (no el que da regalitos y pellizca mejillas).
Uno de sus espiches que más me gusta es el de los diez mandamientos. Deconstruye la lista de los mandamientos y los fusiona, porque -en serio- son redundantes. Carlin explica, con toda razón, que en aquella época (cuando le dieron a Moisés las tablas) se buscaba una manera de controlar a las personas (típico de la religión) y se decidió que había que tener una lista de mandamientos enviada por Dios en una montaña “cuando no hay nadie alrededor” (Carlin genial) y que son diez meramente por marketing. Una lista de 9 u 11 mandamientos no hubieran tenido tanto éxito, porque nueve, once, o cualquier otro número no suena tan importante como Diez. Al final Carlin, después de exponer razones válidas, llega a la conclusión de que con dos mandamientos es suficiente:
Y añade un tercero:
- Quédate con tu religión para tí mismo.
Aquí dejo el video, para que quien sepa inglés pueda disfrutar de todos los detalles y se ría astutamente con un tema serio. En otras palabras: postre para las neuronas.
Link: YouTube (y con subtítulos en español, gracias Yago)