El sábado por la mañana fui a leer al café que que queda cerca del hotel donde me hospedo en Curitiba y que ya sé que abre temprano (no hay muchos de esos aquí). Entre los “valores agregados” del local está el de un periódico fresco disponible para los parroquianos. Tomé la sección de cultura, llamada Ilustrada, y me encontré con un artículo de Flavio Moura sobre un libro llamado Comment parler des livres que l’on n’a pas lus? que sería “Cómo hablar de libros que no hemos leído” (no traduje yo porque no sé francés) del francés Pierre Bayard. Me pareció interesante el artículo, pero como el periódico no era mío, tuve que hacer notas.
Antes de salir del hotel había decidido andar ligero y no llevarme el arsenal completo (cuaderno, lápiz, dos plumas, cutter), lo único que llevé fue un libro, un mazo de tarjetas para notas y una pluma por si se ofrecía. Estaba entre café y cigarro disponiéndome a transcribir parte del artículo en cuestión cuando me di cuenta que me quedaban pocas tarjetas libres. Con el espacio limitado tuve que resumir aún más la nota del periódico ajeno (pensé en robarme la sección, pero tenía enfrente a la mujer que despacha el café). Ayudó que la pluma -para mi mala suerte- estaba en sus últimos dos metros de tinta, noté eso porque el color empezó a flaquear, en vez de negro era gris. A la pluma le dio por toser justo en la última tarjeta y murió dignamente cumpliendo su deber. Ahí reparé en que dos calamidades se pueden complementar entre sí a la perfección: pocas tarjetas, poca tinta.
Por la escasez de recursos para escribir, no tengo el artículo íntegro. Busqué en el sitio de la Folha pero nunca lo encontré. Aunque no estoy citando palabra por palabra porque resumí, dejo el texto indentado, como si citara. No es mi intención adjudicarme palabras ajenas. Si omití algun punto importante o cambié el sentido del artículo, que me perdone su autor:
Autor discute como se habla sobre libros no leídos [sic]
El libro del psicoanalista y profesor de literatura francesa Pierre Bayard “Comment parler des livres que l’on n’a pas lus?” causó revuelo en Francia cuando salió a la venta a inicios de este año. El autor enumera las diversas maneras de no leer un libro [sic], Propone que lo más difícil no es leer hasta el fin, sino orientarse en medio de los autores y referencias que componen la “biblioteca virtual” de la humanidad. Se puede no dominar el contenido de un libro, pero saber el lugar que ocupa en relación a otros libros, condición suficiente para incorporarlo al repertorio.
La “honestidad” en asumir las lagunas en esas ocasiones actúa en el sentido opuesto: acaba por reforzar la imagen de erudito de aquel que confiesa la herejía suprema de no haber leído las obras completas de los grandes autores.
La sociología acostumbra demostrar cómo editoras, críticos, periódicos y juegos de intereses actúan sobre la construcción del valor literario.
Es en ese contexto que tienen sentido las lecturas a la mitad, los libros olvidados, las opiniones ajenas o hasta el mismo conocimiento sobre obras que nunca tuvimos en las manos. Son herramientas de más para complicar el rompecabezas de la interpretación.
Ahora que releo el texto me doy cuenta que tiene ciertas partes un poco confusas. Aunque juro que resumí lo más fiel al original, es casi seguro que esas partes poco claras sean culpa de mi traducción (a pesar de ser casi directa). Los sics que coloqué sí van ahí porque estoy seguro que estaban escritos así. Me dí cuenta de ellos desde que leí el artículo en papel.
Semana ya había publicado algo acerca:
Aunque por su título parezca un artículo de Vogue, destinado a yuppies incautos con mal de cultura y de conversación, el texto de Bayard entraña una profunda reflexión sobre la lectura y la literatura, ninguna de las cuales tiene por qué ser algo opresivo. Hablar de libros sin haberlos leído es, en definitiva, un acto liberador, de pura creación e inventiva, que sitúa al no-lector en el mismo nivel que el autor de una obra aún no escrita. Como bien afirma Bayard, la cultura es sobre todo una cuestión de orientación. Ser culto no es haber leído tal o cual libro, es saberse mover por un espacio plagado de imágenes y elementos que se relacionan los unos con los otros.
Difiero con la útlima frase. Para mí, eso es ser hábil o inteligente, no culto. Vale la pena leer la nota completa.
También hay un artículo en The Times sobre el libro de Pierre Bayard. En él presentan tres tips del autor:
Cómo hablar de un libro que no has leído:
Evita detalles precisos. Haz a un lado el pensamiento racional. Deja que el subconsciente exprese su relación personal con la obra.
Cómo reseñar un libro:
Ponlo frente a tí, cierra los ojos e intenta percibir qué pudiera interesarte de él. Luego escribe sobre tí.
Cómo discutir un libro con su autor:
Apegate a generalidades, permance ambiguo y di cuanto te gustó la obra.
Ahí lo tienen. Yo no me atrevería a usar esos tips, sobre todo el segundo, que siento es más un chiste que un tip serio. Pero bueno, el hombre es psicoanalista, por alguna razón da el tip.
Que conste que no he leído Comment parler des livres que l’on n’a pas lus?.