Demasiado peligroso para ser un simple abrecartas (que cualquier abrecartas puede matar a una persona, ¡hasta un lápiz puede!).
Link: Greece is for lovers vía eternallycool
{ 4 comments }
From the category archives:
Demasiado peligroso para ser un simple abrecartas (que cualquier abrecartas puede matar a una persona, ¡hasta un lápiz puede!).
Link: Greece is for lovers vía eternallycool
{ 4 comments }
El reloj Day & Night del relojero suizo Romain Jerome cuesta $300000.00 (dólares, supongo), se agotaron existencias en 48 horas y no da la hora, sólo dice si es de día o de noche.
En cambio, este Casio de diseño clásico (DW5025D) por 130.00 dólares da la hora, el día, tiene cronómetro, cuenta regresiva, varias alarmas y aguanta una explosión nuclear en la cara (¡es un G-Shock!).
Links: Day & Night (Gizmondo), G-Shock (Like cool)
{ 5 comments }
¿Porque no había de esto cuando estaba en la primaria?
Según el sitio donde lo venden, el juego es totalmente funcional y la pluma está equilibrada de manera que el escribir se sienta natural.
Link: Vat19 vía GeekAlerts
{ 2 comments }
No se necesita inglés, ni muchas matemáticas para entender el video.
Link: Metacafe vía Brainstuff
{ 1 comment }
Hecho a mano a imagen y semejanza del Nintendo Game Boy, el clásico, el primero, el que marcó el inicio de los videojuegos portátiles.
El bolso mide 10 x 13 centímetros y al momento de escribir este post está con las existencias agotadas. No me extraña. Raro sería que todavía hubiera unidades a la venta.
Si midiera un poco más a lo largo, quedaría perfecto para guardar mi DS (tengo el primer modelo, que afortunadamente es lo suficientemente no-pequeño para usarlo cómodamente).
{ 9 comments }
Calculadora con forma de barra de chocolate. Compensa la falta de funciones científicas con la envoltura, que es lo mejor del paquete.
Se me ocurre que es apropiada para contar calorías.
{ 3 comments }
No hace ni una semana que comenté, en el post de las películas 3D, sobre Marty McFly y me voy encontrando con que es posible que estén próximos a salir a la venta al público, no la patineta flotante -eso hubiera sido aún mejor-, sino el modelo de tenis Nike que Marty usó en Back to the Future II.
Me gustan, pero no tanto. Nunca he sido amante de zapatos tipo botín o que la bota no tenga una altura de mínimo media pantorrilla, y si llegan justo debajo de la rodilla mejor (como las botas de Han Solo, que son como las que uso diariamente).
En unos tenis es raro, o quizás nunca visto, que lleguen a la altura que me gusta. Esos tenis Nike Air McFly, si cubrieran por lo menos dos tercios de la pantorrilla, seguro los compraría.
Link: Sneaker Hunt vía Attuworld
{ 14 comments }
Esta es una pluma que no necesita de ningún tipo de tinta ni fluído para escribir. Es más pariente de los lápices que de las plumas, para acabar pronto. Está hecha de acero inoxidable y los trazos parecen como si hubieran sido hechos con un lápiz normal, sólo que no se borran ni se difuminan cuando se les pasa el dedo. La herramienta no es nueva. Leonardo hizo dibujos con punta metálica. En la antiguedad las había de oro, plata o plomo (de ahí que en inglés el grafito del lápiz se le dice plomo (lead)).
Aunque se deja una cantidad de metal sobre el papel, es mucho menos que con un lápiz normal, así que puede durar muchísimo tiempo sin perder la punta.
En uno de esos ataques compulsivos por comprar que me dan de cuando en cuando, pediré una y reportaré con más autoridad.
Link: Grand Illusions
{ 3 comments }
Ayer fui tranquilamente al centro comercial que queda cerca de donde vivo en Sao Paulo. Un sábado como cualquier otro. Fui por la mañana para leer en el café mientras esperaba la primera función de cine. Ir a mediodía al cine es lo mejor, no hay mucha gente y si algún molesto se sienta cerca, es sólo cambiarse de asiento, que abundan los asientos vacíos en esas funciones de mediodía.
En el lapso de tiempo que me quedó desde el último sorbo de café y la hora de entrada al cine di una pasada por las tiendas, una caminada de 15 minutos. No puede suceder nada en quince minutos, salvo la muerte y de eso hice mis cálculos y las probabilidades de dar mi último respiro eran mínimas, por eso me animé a dar una ronda por ahí. Pero estaba equivocado, no de la muerte, sino de que podía suceder alguna otra cosa.
En una joyería tenían un Citizen igualito al que ha estado conmigo 13 años, pero versión moderna. El precio no era como para sacar la cartera y pagarlo, además de que no traía conmigo la tarjeta de crédito (bendito sea el cielo). Tomé nota mental de pasar otro día y comprarlo. A menos de 10 metros de esa joyería hay un kiosko de Swatch. Pasé también por ahí y lo que ví me dejó con la boca babeando. Era un Swatch automático, o sea, un reloj mecánico como el primero que tuve justo antes del boom de los relojes de cuarzo. Un reloj suizo, con movimiento ETA (reconocido fabricante de mecanismos de reloj que provee movimiento a los Omega también), 21 joyas y automático al precio de un Swatch era una propuesta que no podía rechazar, era como si el Padrino me estuviera pidiendo que lo comprase, y al él no se le puede decir que no (a menos que quiera despertar con un minutero ensangrentado en mi cama).
Hace dos o tres semanas que había comprado un Nautica durante el coma de mi querido Citizen. Me gusta mucho su diseño y que es un reloj grande, pesado y de acero. Por estética el Nautica está en primer lugar, pero, y lo había comentado en su momento, Nautica no es una compañía relojera y Swatch, aunque sólo tenga 25 años, siempre se ha dedicado al negocio de los relojes. Eso y que el sonido es tic-tac tic-tac y no tchic tchic fue lo que me hizo decidirme a comprar este Swatch Body & Soul. Desde mi niñez que no tenía un reloj mecánico.
Y todavía me falta ir por el Citizen (y ojalá algún día un Rolex u Omega). No sé que me está pasando, yo era de las personas de un sólo reloj y ya.
{ 11 comments }
Así de improbable como el choque de los cometas, fue el que a mis dos relojes se les haya acabado la batería el mismo día (la semana pasada). Son un Citizen y un Swatch. Por una u otra razón, olvidé el Swatch en casa y sólo llevé el Citizen al relojero para que le pusiera una batería nueva. No funcionó. Tuve que dejarlo en el taller para que se le hiciera una revisión y descubrir cuál era el problema.
Saliendo del taller fui a buscar un nuevo reloj. El Citizen ya me había dado unos buenos 13 años de servicio continuo (el Swatch casi nunca lo usaba) y pensé que esperar hasta el día siguiente iba ser inutil. Estaba seguro que el relojero me daría la fatídica noticia de que mi reloj no pudo ser revivido y que lo puso a dormir para evitar más sufrimiento. Encontré el sustituto perfecto, por lo menos en cuanto a diseño se refiere. Es un reloj Nautica, y tengo mis dudas porque Nautica no es una empresa 100% relojera. Me enamoré del diseño, por eso lo compré. No hace otra cosa que dar la hora, sólo eso. Nada de cronómetro, ni timer, ni alarma. Da la hora y eso es lo importante, nada de lucecitas ni fuegos artificiales (soné a anciano).
Tengo una fijación con los relojes de acero desde que a finales de mi niñez leí en un libro que Lobsang Rampa, ante la opción de escoger un reloj de oro o uno de acero, escogió el de acero por razones prácticas que está de más comentar aquí.
Resultó que el Citizen no estaba muerto, sólo tenía un poco de ácido de batería impidiendo pasar la corriente. El Nautica no es un sustituto de mi viejo Citizen, es sólo su heredero y entrará en funciones completas hasta que el Citizen muera definitivamente en la línea de combate. Mientras tanto los iré turnando.
Nota: un buen detalle del relojero fue que sincronizó el segundero analógico con el segundero digital. Nadie hace eso (o por lo menos nadie que yo conozca).
{ 14 comments }