Hace unos días puse un posteo sobre una motocicleta hecha en lego que me recordó a los fractales por su recursividad. Hoy revisito el tema con un recuerdo de mi niñez: el polvo para hornear Royal. Cada vez que mi abuela se disponía a hacer un pastel, sacaba la lata de polvo para hornear Royal. Me gustaba -sin tener siquiera el concepto de infinito en mi cabeza- observar la lata que tenía su propia imagen y adentro de esa, otra aún más pequeña. Me maravillaba pensar hasta dónde podía uno llegar con imágenes autoreferentes de latas dentro de latas, sabiendo que nunca llegaría al final, pero me desilusionaba que -por cuestiones técnicas de impresión que en ese entonces yo no entendía- en la lata real (no la conceptual) sólo tenía dos iteraciones.












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Ah caramba… si no es porque leo esto, nunca me hubiera dado cuenta de ese detalle en las latas de royal…. y eso que mi abuela y mi madre aun las utilizan seguido! Resultó interesante.
A mí me ocurría lo mismo con unas galletas.
Si os fijáis, en el lateral de la caja dentro de la caja, vuelve a salir la misma imagen.
en mi casa se utilizan en caja y no recuerdo haberla visto en lata.
De pequeño ya te fijabas en los detalles especiales y le buscabas ese punto curioso y diferente que utilizas en este blog
Jorge Andrés, ahora verás la lata con otros ojos.
Ethon, como la lata, la caja de galletas no lograba más de dos iteraciones. Y uno con tantas posibilidades en la cabeza.
Sonia, tengo un problema: me fijo en detalles que la gente normalmente no ve, pero se me van muchas cosas que los demás sí ven. Por eso tengo fama de despistado y de observador de detalles incómodos (en el caso de la fisonomía de las personas). O sea que tengo un par de cables volteados.
Juraría que dentro del dibujo de la caja había al menos un tercero (hace años que ya no existen esas cajas). La caja era mayor que la lata de Royal.
Sonia, en España existían esas latas (tal vez existan todavía). Hace tiempo que no las veo. Ahora vienen en caja.