Entre enterrar, cremar y esta ceremonia mortuoria en el Tíbet, creo que esta última es la que más me gusta. El cuerpo se reintegra a la vida más rápido. Con gusanos también, pero por mi carga cultural, prefiero que sean aves de rapiña, más digna, si cabe el calificativo. Después de todo, uno está muerto, qué importa lo que sea del cuerpo.
Link: Bite-dose











