Estoy escribiendo desde una computadora prestada. Estuve tres horas viajando en autobús, que nada tiene de extraordinario, pero lo que sí me cansó mucho fueron las cuatro horas en taxii. Todo esto para ver a un par de recién nacidos que se rebelaron a la fecha que el doctor les programó la venida al mundo. Por lo inesperado de su llegada, tuve que hacer maleta para llevarles ropa a ellos y a la madre. Los pocos segundos que los ví me hicieron darme cuenta que todas esas horas viajando bien valieron la pena.
Tres horas en autobús y cuatro horas en taxi.
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¡¡¡que bonitoooooooo!!!