Niños, edúquense. Películas de monstruos y robots son lo que se necesita para el progreso científico y tecnológico de un país, que sus niños las vean para que no se les mueran las neuronas con futbol ni RBDs ni porquerías de esas. No se trata de la calidad en efectos especiales, sino de las ideas que se siembran en las cabecitas de los infantes.
La imagen que dejé pertenece a “The Lost World” (Allen, 1961). Aunque en los 1970s, la fui a ver al cine. Las videocaseteras aún no eran populares y las salas cinematográficas seguían poniendo películas viejas. Esa escena (la de la imagen) la recreé infinidad de veces. Una caja de madera de loción English Leather era la cabeza del dinosaurio y un muñequito que tenía era el marinero. Lo hice pasar por una muerte terrible hasta que me cansé o hasta que el vecino gordo se sentó accidentalmente encima de él y lo rompió. Aún recuerdo el fatídico día.
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