Atacando justo en el punto débil de muchas mujeres (y algunos hombres), estos lentes de color azul “ayudan” a adelgazar, haciendo que la comida se vea menos apetitosa.
Pero el efecto ha de durar hasta que el cerebro ajusta la percepción del color. Los lentes que me pongo para usar la computadora son color ámbar. Al poco de traerlos puestos, lo el tono ambar desaparece y los colores me vuelven a parecer normales. Luego, cuando me los quito, todo tiene un matiz azulado (que fue el efecto anulador de mi cerebro), el cual también desaparece a los pocos minutos (¿segundos?).
El efecto de la afectación del color se puede observar en las fotografías tomadas bajo luz de tungsteno (el foco eléctrico): si la foto no se toma con flash, va a salir amarillenta. Y si se toma bajo luz fluorescente, salen mejor, pero un poco azuladas. Nosotros ni nos damos cuenta, porque nuestro cerebro ajusta los colores. Es por eso que no importa bajo qué tipo de luz estemos, no percibimos mucha variación en los tonos. En fin. Me salí del tema. La cuestión es que esos lentes no van a servir de mucho. Una, porque los colores se normalizan; y otra, porque quien tiene hambre (o gula) va a comer de todas formas.












Si, son cualquiera.
Left by jazlima on March 21st, 2008