Estaba pensando, durante el trayecto al trabajo, en esta frase:
Row boats in these guys.
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Estaba pensando, durante el trayecto al trabajo, en esta frase:
Row boats in these guys.
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Resultó ser que el día que fui a pagar mi adeudo a la compañía eléctrica, para mi sorpresa, fueron a reconectar mi servicio. Nunca suceden las cosas tan rápido en la burocracia. Pero hubo un detalle en el que fallaron -y muy feo-. Me voy para atrás unos días: cuando me cortaron la luz, se llevaron mi medidor. Cuando pagué (antier), fueron a reponerme el medidor para poder reconectar. La gente de la compañía de luz, en lugar de ver la dirección en el papelito del recontrato, preguntaron al guardia de la puerta por la persona que aparece en el recontrato. Debo decir que no es mi nombre, es el nombre de quien hizo el contrato originalmente. Esa persona vive en el mismo conjunto de edificios de departamentos. Es decir, hizo el contrato de luz del departamento donde vivo y luego se mudo a otro, pero dentro del mismo grupo de edificios. Así que los de la luz llegan al portón de entrada, le preguntan al guardia por Fulanita de Tal. El guardia ante pregunta tan directa los mandó al edificio donde esta persona vive actualmente. Los zombies que hacen las reconexiones quitaron el medidor de la señora Fulanita y le pusieron el mío (o el que se supone es el mío). En ningún momento vieron la dirección en la órden de reconexión, y tampoco repararon en que no iban a ser una sustitución, sino una instalación.
Ahora los afectados somos dos: doña Fulanita, que ni la debe ni la teme, y yo. Ella tiene un medidor que no le corresponde y yo sigo sin luz.
Seguiré peleando con la burocracia hasta que esto se arregle.
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Ya pagué, ya recontraté y ahora estoy esperando que vayan a reconectarme el servicio, incluído el medidor que se llevaron los de la compañía de luz. Ahora sólo falta esperar. Me dijeron que me reconectarían durante la semana. Aunque recibí una llamada de la administradora del edificio donde vivo, diciéndome de una anomalía extraña. Mañana contaré qué sucedio, porque ahora no tengo toda la información al respecto. Por lo pronto, sólo me queda esperar la reconexión. Me pregunto cómo será la vida con electricidad. Me parece una eternidad el tiempo que he estado a oscuras y tengo vagos recuerdos de cómo es tener luz eléctrica en casa.
Hoy pasaré a casa de una amiga que vive cerca de mi casa para hacer la recarga de mi arsenal electrónico y a que me preste su conexión a Internet y a echar cigarro, cerveza y contarnos las últimas nuevas, que incluye el cómo y el por qué de que me quedé sin luz, seguido -de su parte- por risas y por burlas que se darán hasta el día que alguno de los dos muera.
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400 croatas se juntaron -como pitufos- para romper un récord Guinness (absurdo, como muchos), pero no sabían que anteriormente ya se habían juntado 451 en la Universidad de Warwick. Eso pasa por no consultar la versión más actualizada del libro Guinness.
Link: haha.nu
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El fin de semana comí la pizza reglamentaria del sábado, no viendo una película, como normalmente sucede, sino escuchando la radio. La diferencia es grande y la pizza no sabe tan buena. Tampoco el café es bueno. El molino eléctrico no funciona y tengo que tomar café premolido, que nunca es y nunca será tan bueno como el recién molido. Además, se me está haciéndo viejo el café en grano que tengo guardado y que no ha visto cumplido su destino. Las cervezas las compro, corro a mi casa y me las tomo lo más pronto posible, para no darles oportunidad de que pierdan lo frío. Lo mismo sucede con el agua mineral y la Coca-Cola. El DS se me murió cuando estaba a punto de romper récord en Tetris, por eso -y otros electrónicos- fui a un Starbucks a recargar mis baterías (literalmente). Lo que no se me ha quitado, es el hábito de entrar a alguna habitación o al baño e intentar prender la luz, aún cuando tengo mi lámpara de minero en la mano. Hasta que prendo el interruptor me doy cuenta de lo absurdo de la acción, pero no lo puedo evitar, está cableado en mi cerebro.
Mañana enfrentaré al monstruo de la burocracia. Tendré que ir a hacer filas para recontratar el servicio de suministro eléctrico.
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Como todo mundo sabe, la Lohan y el fotógrafo Bert Stern rehicieron la última sesión de fotos que hizo Marilyn Monroe seis semanas antes de morir. The last sitting (1962) -como se le conoce a la sesión- también fue hecha por Stern, así que no se puede culpar a nadie de piratería, ni de falta de originalidad.
La ironía es que Marilyn, que era una mujer de belleza por encima del estándar, pero no muy por encima, podía verse muy bien. En cambio, Lindsey Lohan, que considero una chica muy bonita natural, se puede hacer una mujer fea. Las fotos de The last sitting con la Lohan y con la Monroe, son prueba de que las bonitas se hacen feas, y las no tan bonitas se hacen hermosas.
Link: New York Magazine
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Michael Angelo Batio tocando su guitarra doble. Qué diría Jimi Hendrix al oir que incluyó un pedacito de Purple Haze en esta pieza:
Apenas coordino las manos para que una haga las pisadas y la otra toque las cuerdas y este tipo -asegún, el guitarrista más rápido de todos los tiempos- no sólo toca ambidiestro, sino que voltea la guitarra y las cuerdas le quedan al revés. Hendrix, siendo zurdo, también tenía las cuerdas “invertidas”, pero era una sola guitarra, no tenía que desarrollar un proceso cerebral para tocar ambidiestro y con dos guitarras.
Cito un comentario en YouTube sobre este video:
Maestro, sabíamos que regresarías. Estamos en espera de Tus órdenes.
Link: YouTube
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He descubierto que simplemente con observar la cera de la vela derretirse, puedo alcanzar un estado Zen y hacerme uno con el Universo.
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Negación:
No, seguramente se fundió el foco.
Entonces se botaron las pastillas.
Si no fueron las pastillas, algún fusible se quemó. Seguramente.
Enojo:
¡Estos cabrones me vinieron a cortar la luz! Aprovecharon que no estaba en casa. Muy valientes ¿no?
Negociación:
“¿Cuánto demoran en reconectar?”
“Depende de cuánto sea su adeudo”
“¿No puede ser inmediato?”
“No, porque es una forma de castigo.”
(Creo que retomaré la etapa de negociación para otra ocasión.)
Depresión:
¿Qué voy a hacer durante todo este tiempo sin computadora? No quiero llegar a casa, no tiene caso. ¿Y webonauta.com? Mejor me dejo al alcohol.
Aceptación:
Tengo que llegar temprano a casa. Quizás haya algo bueno en la radio y no me lo quiero perder. Además, preparar café a la luz de la vela le da un aire retro muy viejo oeste.
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Justamente me cortaron la electricidad cuando estoy trabajando -temporalmente- en la Ciudad de México. Todos los días tengo que ir y venir hasta la ciudad más grande del mundo (¿lo seguirá siendo?). Por lo tanto, me es difícil, si no imposible, ir a pagar mi cuenta. Obviamente, en la compañía de luz no trabajan en fines de semana. De eso me enteré cuando les llamé para ver horarios de atención, dirección de las oficinas, etc. Se preguntarán cómo es que no sé los horarios ni la dirección. Lo que sucede es que siempre me ayudaban a ir a pagar. Un compañero de trabajo -y amigo-, que anda siempre haciendo pagos y trámites, era quien me hacía el favor de pagar la luz. Ahora tuve que solicitar su ayuda nuevamente.
Cuando llamé a la compañía de luz para pedir información sobre mi situación y cómo proceder (porque me quitaron hasta el medidor de luz empotrado en la pared), me dijeron que para recuperar el servicio había que pagar el monto adeudado mas la reconexión. “¿Y cuánto tardan en reconectar?”. “Uy. Eso depende”. “¿Depende de qué?”. “Pos de cúanto deba, porque entre más deba, más se tarda la reconexión. Es como un castigo”.
¡Ja! No puedo decir nada. Me aguanto porque todo fue culpa mía.
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