Ayer por la noche tuve que atender asuntos sociales y llegué realmente muy tarde (o muy temprano, si lo quieren ver así). Era un compromiso al que no tenía muchas ganas de ir -practicamente nada de ganas-, pero tenía que ir, me lo pidieron atentamente y con el énfasis que requiere pedirme algo cuando saben que de entrada voy a decir “no”. No tuve opción. Fui, vi y vencí. Regresé a casa por la madrugada, y me di cuenta que el guardia de la puerta del complejo donde vivo deja la radio afuera, sobre la silla que usa normalmente para hacer guardia, con el volumen alto para escucharlo desde dentro de su cuartito (seguramente dormido el buenombre, porque no lo ví cuando llegué). Pero eso no es lo más curioso. De día, cuando hace su guardia en su silla, la radio está dentro del cuartito, prendida y con el volumen alto para alcanzar a escuchar desde la silla. A mí no me llega el ruido de su radio, vivo como a 50 metros, pero hay otras casas (fuera del complejo, pero aledañas) a las que es obvio que les debe llegar el ruido. ¿No son ganas de joder gratis las de este tipo?











pues si, porque no me explico porque no se deja la radio al lado.
Left by sonia on January 11th, 2008