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Antiguamente uno ponía un CD en el tocadiscos (de música eran de los únicos que había) y apretaba “play” para escucharlo. Todo bien hasta ahí. Luego algunos discos, gracias a la “inteligencia” de las compañías, tenían canciones “sorpresa”. Estas eran colocadas unos minutos después de que se acababa la oficialmente última canción del disco. La sorpresa compartía el mismo track y obviamente no se podía acceder a ella con la dando un click rápido en el botón >>|. O se dejaba correr el track con esos minutos de silencio incómodos o se mantenía apretado el >>| hasta escuchar que se había llegado al bonus. Para los despistados que dejaban el tocadiscos con el display del tiempo en elapsed podía pasar un tiempo largo (¿meses? ¿nunca?) sin que se dieran cuenta de la existencia de la canción extra, especialmente si el disco era de algún artista que no era muy popular (además no había internet para informarse y descubrir que había una canción “gratis”). En ese entonces el problema no era muy grave, por lo menos para mí. Normalmente pongo un CD una sola vez. Antes era para grabarlo en cassette, ahora es para ponerlo en el iPod. Después de eso, lo almaceno con el resto de CDs y raramente lo vuelvo a poner en un tocadiscos. Para pasarlo al casette había que escuchar el disco, no había de otra (aún con los que grababan en alta velocidad). Entonces uno se daba cuenta de que había una canción de más. El problema se resolvía de manera sencilla: la grabación se ponía en pausa y se reanudaba hasta que comenzara -ahora sí- la última canción.

Los tiempos cambian, pero las disqueras no. Siguen poniendo canciones “sorpresa”. Primero: las canciones no funcionan más como sorpresa, más temprano que tarde -si no inmediatamete- uno se percata de la existencia de la “sorpresa” (y casi por regla son canciones malonas). Segundo: No es ningún incentivo para el comprador el esperar una canción no listada, y menos cuando es mala. Tercero: hay que usar un programa adicional que corte el track en tres y eliminar la parte de enmedio. Si no se tiene el programa o no se quiere pasar por la molestia de hacer cirugía a las canciones siamesas (no hay riesgo: ambas sobreviven) ese silencio eterno se pasa al iPod, donde al momento de escucharlo hay que sacarlo del bolsillo y adelantarlo hasta llegar nuevamente a la música. Pero cuando se va conduciendo es un riesgo maniobrar el iPod, así que hay que aguantar la ausencia de música hasta llegar a una luz roja o dejar pasar el track naturalmente (soluciones a un problema que simplemente no debería existir por los tres puntos expuestos).

Jarabe de Palo (y otros): no dejen que las disqueras hagan eso (¿o acaso fue idea suya?)

4 Responses to “El fastidio de las canciones sorpresa.”

Ja! Con “palo” para Jarabe de Palo al final. :P

Un embole lo de los tracks sorpresa… tal cual.

Y Jarabe de Palo fue quien inspiró el post, pero tengo muchas canciones sorpresa en mi iPod. :(

Me parece una tontuna. Si quieren meter una cancion sorpresa, que la metan seguida y punto.
Es como los dvds que en un momento dado le dabas a una tecla y te salia algo especial, creo que lo llamaban huevos sorpresa.

Los llaman huevos de pascua, pero esos, a diferencia de estas canciones, no interrumpen el flujo del DVD.

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