La animación A tale of slapdash (de James Wignall) que contiene una pizca de interfaz gráfica de iPod Touch.
Link: BD4D
La animación A tale of slapdash (de James Wignall) que contiene una pizca de interfaz gráfica de iPod Touch.
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Porque ya hay mucho en Internet y porque no compraré nuevos hasta que hayan muerto los que ya tengo ahora. Estéticamente, el iPod cuarta generación y el Nano primera generación se me hacen los más bonitos de todos y me va a doler mucho cuando me dejen de funcionar. Hasta el primer Shuffle me gusta más que el nuevo que parece clip para corbata (no digo que esté feo). Lo que sí, es que el acabado en aluminio nunca ha sido de mi completo agrado. Prefiero el acrílico blanco aunque se le pegue una legión de rayones como demonios a un poseído. Ya hablaré de los modelos más nuevos -cualquiera que estos sean- cuando me haga de ellos.
Mejor vayan a ver a los ganadores del Campeonato Mundial de Barbas y Bigotes en Time, que ellos se preocupan más por las pulgas y las garrapatas que por los rayones en un iPod.
Los boomerangs, entre muchas de sus aplicaciones, eran usados para espantar aves y hacerlas volar hacia las redes del cazador o para cazar canguros (estos eran hechos para volar en linea recta).
En la foto se ve el vuelo de un boomerang. Colocaron leds en los extremos y tomaron una exposición larga para registrar el vuelo completo (y dos flashazos: uno al inicio del lanzamiento y otro al final).
Link: Everyone Forever
Ver también: Miniboomerang (cómo hacer uno de papel).
El gran tenor italiano murió hoy a los 71 años de cáncer pancreático.
Con Queen (ya sin Freddie Mercury) cantando “Too much love will kill you”:
Link: YouTube
Ver también: Serenata Rap con Jovanotti y Pavarotti
Aunque en la “tapa” de la computadora no se ve el logo de Apple y las conexiones de energía y del ratón están mal posicionados, aún así parece ser una iBook (o por lo menos es una Mac, de eso no hay duda).
Link: YouTube
Rápidamente, porque llegué a casa y con la sorpresa de que no tenía Internet. Reporté el problema y me juraron y perjuraron que iba a estar listo en menos de 72 horas. Si no es así, mi reporte se convertirá en queja (así me dijeron).
En casos de Emergencia recurro a la oficina backup de webonauta.com: el Starbucks. Sí, lo sé, mucha gente critica el negocio, pero en fin, a mí me gusta el café y me gusta que tienen Internet gratis y que un café tamaño grande me dura unas cuantas horas, aunque al final esté más frío que Elvis. Aún frío, lo sigo tomando como si nada, medio litro de Caramel Machiatto con cuatro shots de espresso no son para tomarse como si fuera agua. Una vez lo hice y me castañeaban los dientes.
Pues bien, ayer (porque aunque para mí sea hoy, para ustedes es ayer) fue un vuelo bueno. Gracias al tiempo de anticipación con que llegué al aeropuerto de Garulhos, pude escoger en dónde quería sentarme. Fue junto a una salida de emergencia. Con eso evité que me remolieran las rodillas. El tipo del asiento de atrás no se quitó los zapatos o -si lo hizo- no le apestaban las patas. Dormí casi todo el vuelo y no lo sentí tan pesado.
Pero lo bueno aquí viene. En la aduana me vi sujeto al viejo truco “Policía malo, policía bueno”. Me detuvieron porque las maletas pesaban mucho y eso era sospecha de que estaba pasando más de los 300 dólares permitidos en mercancía. En pocas palabras: traficando. La primera policía me preguntó si tenía las facturas de los libros. “¿Cómo voy a traer facturas? ¡Son libros, no pido facturas por libros! Además no los compré todos juntos” dije. “Ah, pues va a tener que declarar el exceso, ¿cuánto gastó más o menos?”. Yo no tenía ni idea, pero me inventé 800 dólares (no me quise ver abusivo diciéndo que gasté 300 dólares justamente). “Entonces tiene que pagar 15% de impuesto sobre 500 dólares” dijo la mujer muy autoritaria. “Está bien, los pago, pero ya. No me vayan a salir con que van a evaluar cada libro y determinar su precio”. “Pues puede ser, sí”. “Óigame no, estoy con prisa” mentí. En eso llegó la policía buena: “¿Los libros son para uso personal?”. “Sí, no son para venderlos, eso no es negocio, nadie lee en estos días” y le sonreí. “Si quisiera traficar, sería con aparatos electrónicos o droga. Con libros me quedo pobre”. Ahí fue cuando ella le ganó la risa. “Está bien, pase”.
Y ya, felizmente no pasó de cinco minutos de conversación con la autoridá.
Espero tener ya para hoy mi conexión a Internet lista.
A la hora que aparezca este post (6:00 am, hora del centro de México) debo estar aterrizando o esperando mis maletas en la banda de equipaje. También estaré desprogramando el “obrigado” para sustituirlo con el “gracias” (lo digo tan en automático que me cuesta más o menos un día de lavagem do cérebro).
Estoy feliz y triste de haber regresado a México. Feliz porque ya estoy en mi tierra, pero triste porque me gusta mucho Brasil: la música, la gente, la feijoada, la comida nordestinha, la comida minera. Pero debo ser honesto y decir que ya estaba harto de escuchar y leer portugués malo. No estoy diciendo que sólo el portugués de Portugal sea el válido. No. Hay portuqués brasileño bueno, sólo que la gente no lo usa. Yo hablo el brasileño (portugués), porque ese fue el que aprendí aquí y me gusta, pero intento hablarlo lo más correcto posible. Repito: no digo que por ser brasileño sea malo. Tiene sus diferencias con el de Portugal , así como el español que hablamos en America es diferente al que se habla en España y no quiere decir que sea bueno o malo. En el portugués, muchas conjugaciones de verbos no me salen, pero nunca caí en meter palabritas en inglés y siempre adecué mi vocabulario a la ocasión. Hablar propiamente cuando ameritaba y hablar relajadamente con los amigos. Desgraciadamente, en Brasil, por lo que ví, la gente no hace esas diferenciaciones, lo hablan como si estuvieran en la favela, sin importar si están dando una clase magistral o ante los micrófonos en un comunicado de prensa. Ya antes había dicho que voy a preparar un post (o varios) sobre el tema, sólo debo organizar mis notas.
Ya estoy extrañando la feijoada.
Regreso a México. Toda la tarde de ayer la pasé empacando. En el proceso demoré más de lo que imaginé. Fue una cuestión de prueba y error: sacar y meter cosas hasta dar con la configuración que maximizara el aprovechamiento del espacio en las maletas. Durante los meses que estuve en Brasil no mudé mucho mis hábitos de compra y fui acumulando principalmente libros y revistas. Me doy cuenta de lo pesado que es el papel. Ahora tengo que pagar el precio.
Cuatro maletas repletas (sin contar la de la iBook), una mochila y un bolso de piel tipo Indiana Jones. Las maletas son las únicas que voy a documentar. Aún así, rebasaré los 20 kilos de equipaje permitidos como por 50 más, que tendré que pagar como adicionales (y no es barato). Pero qué puedo hacer. No me queda de otra. Mi miedo es que se despanzurren las maletas entre la carga y descarga del avión. Antes de documentar pasaré a uno de los puestos donde forran las maletas con plástico (desde que me robaron cigarros en Aeroméxico, no vuelvo a documentar sin pasar a forrar el equipaje).
Serán nueve horas de vuelo que me propongo dormir lo más que se pueda. Cruzo los dedos para que no me toque enfrente una persona reclinadora de asiento (es un tormento para mis rodillas), ni un acaparador de descansabrazos al lado, ni a alguien en el asiento de atrás a quien le apesten las patas (esa costumbrita de quitarse los zapatos). Tantas horas en un asiento pueden hacerse muy largas si los compañeros de viaje son los típicos “me importo yo, yo, y sólo yo”.
En el mes de agosto de 2007, la gente llegó a webonauta.com con algunas curiosas formas de buscar en Google. Algunas me parecen graciosas, otras increíbles (no sé si deveras esperan o creen que van a encontar lo que buscan). Hay quen le pide a Google como si fuera un santo milagroso y otros que preguntan como si fuera ouija o computadora de película de ciencia ficción. En otros casos -lo reconozco- abuso de una búsqueda totalmente válida, pero que se puede prestar a ambigüedades estúpidas de mi parte y me quiero pasar de listo. A todos les agradezco haber visitado el blog aunque me ponga a hacer malos chistes, pero no puedo resistirlo. Mis comentarios y/o respuestas a las búsquedas están entre corchetes: