Leer los Mitos de Cthulhu fue -quizá- sólo el catalizador. Puede ser que en mí haya traído desde que nací el concepto de esos horrores y entidades primordiales reptando en la cabeza encendiendo y apagando neuronas, pero no sabía darles forma, eran miedos que aparecían de vez en cuando en pesadillas. El asunto es que las historias de Lovecraft y su pandilla encajaron perfectamente ahí, en esa región del cerebro de reptil que tiene los miedos básicos y que el córtex escucha e intenta ponerles pies y cabeza, la mayoría de las veces -en mi caso- sin lograrlo (comentario al margen: de ahí nacieron las religiones). Los Mitos de Cthulhu era lo que necesitaba para darle forma a lo amorfo.
“Oiga, ¿el juguete es sólo comprando el McLanche Feliz?”
“Sólo, sí”. Los brasileños tienen una forma de responder y de construir ciertas frases, no sé los portugueses.
Gruñí. “Está bien, deme un McLanche Feliz”. Dije mclanche-feliz completo porque pensé que si decía “mclanche” o solamente “démelo”, la mujer se iba a encontrar en aprietos. Trabajan siguiendo un guión y si improvisaba líneas le iba a tirar el teatrito.
Tres minutos después me encontraba comiendo. Con un juguete que parece salido de algún mito de Cthulhu, mis 1.85 metros y 90 kilogramos estaban felices. Por eso el paquete se llama McLanche Feliz.
Después vi en Wikipedia que el juguete es un personaje que se llama Upgrade de la serie animada de Cartoon Network Ben 10. Descubrí que hay un villano, Vilgax, que tiene un fuerte parecido al mismísimo Cthulhu. Y no acaba ahí. Hay un alien que se llama The Great One. En los Mitos de Cthulhu los dioses primordiales también eran conocidos como “The Great Old Ones”. Por eso y otras cosas que leí de Ben 10, tendré que echarle un vistazo a la serie.











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Yo tambien suelo tener Mcjuguetes de esos, algunos estan muy bien hechos.
¿Que tal el huracan?
¿El huracán? Nada más lo he visto en las noticias. Hasta Brasil no llega.
Pero me quedo tranquilo. Mi casa en México está lejos de la península de Yucatán y a Brasil no puede llegar, porque los huracanes (y cualquier remolino de agua o aire) no pueden atravesar el ecuador.
Me encanta Lovecraft. El misterioso caso de Charles Dexter Ward me rompió la cabeza.
Sí, Lovecraft y los autores que escribían lo que se conoce como lo Mitos de Cthulhu rompen cabezas.