La canción de Björk con el talento de los gatos de YouTube, abriendo con el clip del gato más famoso de YouTube: el gato dormilón.
Link: YouTube vía Daily Motion
La canción de Björk con el talento de los gatos de YouTube, abriendo con el clip del gato más famoso de YouTube: el gato dormilón.
Link: YouTube vía Daily Motion
Coincidentemente con el tema de los delfines y en total contraste a la noticia que comentan en Sugoi! -y que me gustó mucho-, me llegó un correo electrónico de la administración de WAYN (un sitio social). Ell correo trata sobre una colecta de firmas -electrónicas- para una petición al gobierno japonés de que paren de masacrar a los delfines. La masacre también esta subsidiada por la venta de delfines vivos a acuarios para hacer shows con ellos o para actividades “nade con los delfines”. Actualmente, especialistas americanos están comprando 12 delfines para un parque acuático en República Dominicana.
Según lo que dicen en WAYN, son 20 000 delfines los que se matan en las costas japonesas anualmente (dato que coincide con el que proporciona la organización Blue Voice, fui a corroborar). La firma consiste en poner nombre y correo electrónico (no creo que sea riesgo de spam). Menos de un minuto demora el dejar una firma. Si sirve de algo, magnífico.
Un video aquí de Blue Voice sobre la matanza de delfines.
Link: WAYN
Ayer hubo tormenta y la energía eléctrica paró en el edificio donde vivo, pero lo peor fue que la falla no sólo fue la externa -por culpa de la lluvia- sino que eso ocasionó otra falla dentro de la instalación eléctrica del edificio. Entró a funcionar el generador por unos minutos, pero fuimos avisados que sólo iba a estar trabajando en lo que llegaban electricistas para arreglar la instalación local. No quedó arreglada mientras aguanté despierto. Estuve escuchando la radio a pilas para matar el tiempo. Ni los elevadores estaban funcionando. Estaba en una isla desierta en el 19o piso con los diez CDs favoritos del locutor de radio.
Como saben, escribo los post uno o dos días antes de que aparezcan publicados. Los links del día de hoy no los alcancé a encontrar y mucho menos a escribir. El trabajo -donde estoy ahora escribiendo- es para trabajar y para responder comentarios. Bueno, eso último no es cierto, pero lo hago. Veré si puedo hacer algo por poner alguna cosa.
Como siempre, gracias por su lectura.
A propósito de tormentas eléctricas, no me había dado cuenta que los rayos en el hemisferio sur se ramifican como árboles. Lo contrario sucede en la mitad norte del planeta, donde se ramifican como raíces.
No conocía este video de la canción Army of me de Björk. Es animación y está dirigido por Stéphane Sednaoui, quien también ha hecho videos para Depeche Mode, Jamiroquai y Smashing Pumpkins.
Esta versión me gusta más que la “original” -por ponerle un calificativo-, es más oscura aún. Parece un comercial de Coca Cola navideño pero quitándole lo tierno.
Link: YouTube
Ayer fui tranquilamente al centro comercial que queda cerca de donde vivo en Sao Paulo. Un sábado como cualquier otro. Fui por la mañana para leer en el café mientras esperaba la primera función de cine. Ir a mediodía al cine es lo mejor, no hay mucha gente y si algún molesto se sienta cerca, es sólo cambiarse de asiento, que abundan los asientos vacíos en esas funciones de mediodía.
En el lapso de tiempo que me quedó desde el último sorbo de café y la hora de entrada al cine di una pasada por las tiendas, una caminada de 15 minutos. No puede suceder nada en quince minutos, salvo la muerte y de eso hice mis cálculos y las probabilidades de dar mi último respiro eran mínimas, por eso me animé a dar una ronda por ahí. Pero estaba equivocado, no de la muerte, sino de que podía suceder alguna otra cosa.
En una joyería tenían un Citizen igualito al que ha estado conmigo 13 años, pero versión moderna. El precio no era como para sacar la cartera y pagarlo, además de que no traía conmigo la tarjeta de crédito (bendito sea el cielo). Tomé nota mental de pasar otro día y comprarlo. A menos de 10 metros de esa joyería hay un kiosko de Swatch. Pasé también por ahí y lo que ví me dejó con la boca babeando. Era un Swatch automático, o sea, un reloj mecánico como el primero que tuve justo antes del boom de los relojes de cuarzo. Un reloj suizo, con movimiento ETA (reconocido fabricante de mecanismos de reloj que provee movimiento a los Omega también), 21 joyas y automático al precio de un Swatch era una propuesta que no podía rechazar, era como si el Padrino me estuviera pidiendo que lo comprase, y al él no se le puede decir que no (a menos que quiera despertar con un minutero ensangrentado en mi cama).
Hace dos o tres semanas que había comprado un Nautica durante el coma de mi querido Citizen. Me gusta mucho su diseño y que es un reloj grande, pesado y de acero. Por estética el Nautica está en primer lugar, pero, y lo había comentado en su momento, Nautica no es una compañía relojera y Swatch, aunque sólo tenga 25 años, siempre se ha dedicado al negocio de los relojes. Eso y que el sonido es tic-tac tic-tac y no tchic tchic fue lo que me hizo decidirme a comprar este Swatch Body & Soul. Desde mi niñez que no tenía un reloj mecánico.
Y todavía me falta ir por el Citizen (y ojalá algún día un Rolex u Omega). No sé que me está pasando, yo era de las personas de un sólo reloj y ya.
Esto no es tan noticia. No sucedió en los últimos días, pero me llamó la atención lo que dijo la arquidiócesis de Chicago respecto a lo sucedido.
El nieto de una anciana de 81 años (o de esa edad hace seis meses) le trajo una tortuga, que casualmente tenía una imagen en la barriga (si se le puede llamar barriga al lado ventral de una tortuga) que tiene cierto parecido a la imagen clásica de una virgen católica . La mujer jura que es una manifestación de la virgen, de la verdadera y real virgen que parió a Jesús.
Lo que dijo la arquidiócesis de Chicago, y que encuentro muy no-se-cómo, es que la iglesia tolera que la gente considere esas coincidencias como “santas” porque eso hace que se acerquen a Dios (con mayúscula porque se refiere al Dios cristiano y no a Zeus o a Tonatiuh, que también escribo con mayúscula). Es decir, a la iglesia católica, o por lo menos esa diócesis de Chicago, les importa poco que la gente base su fe en supersticiones siempre y cuando los haga ir a la iglesia. Pero lo mejor fue que dijeron “El tiempo normalmente se hace cargo de esas cosas. Si llega al punto donde la gente se abarrota por ver esas cosas, entonces la Iglesia (la institución) llama a los expertos”. Según lo que dicen, su parámetro para considerar digno de investigación un fenómeno es el número de personas que se lo cree independientemente de lo absurdo que se trate. Vaya forma de “ciencia” la que practican.
Link: Way Odd
Ver también: La virgen de hielo
Ya tenía un buen rato que no ponía enlace a algún juego. La verdad es que no había encontrado ninguno que considerara que mereciera postearse (y eso es muy subjetivo, así que para unos será entretenido y para otros… pues no).
Link: The Weeklies
Mataron al Capitán América. Un francotirador -con la ayuda de los guionistas- se encargó de ponerle una bala fatal. No sé más detalles y ni quiero saberlos. La muerte en los comics no hay que tomarla en serio. Ya me la hicieron una vez con Supermán. Compré los comics y los guardé como si fueran oro para mostrarles a mis tataranietos la muerte de un superhéroe de fantasía del siglo XX y ser el mejor tatarabuelo del mundo (porque espero vivir hasta ver tataranietos).
Después del difícil duelo me salieron -más rápido que una bala- con más comics de Superman, como si mi corazón fuera de acero y aguantara una futura muerte nuevamente. ¿Qué se creen, que van a jugar así con mis sentimientos? Pues no. No caeré nuevamente en muertes prostituidas. Los escritores de comics son como los productores de cine, les preocupa más el dinero que la historia que cuentan y que los lectores que los hacen ricos leyendo con devoción las aventuras de sus héroes y personajes favoritos.
No fue por eso que dejé de leer comics. Creo que la edad cobró su tajo de fantasía. Y yo que juraba que nunca iba a dejar de leer comics. Coincidentemente dejé de consumir comics poco después de la mentada muerte de Superman, que a su vez coincidió con mi integración a la fuerza trabajadora del mundo. De repente el ámbito laboral fue más importante que la kriptonita y que los desamores de Peter Parker.
Así que el Capitán América murió, qué indiferencia me invade. De cualquier manera, nunca me gustaron mucho sus historias. Además era un soldado y todos sabemos que el cerebro de un soldado es de los más limpios y lavaditos que puedan existir (no digo que sean tontos, sólo que tienen que no-cuestionar para cumplir órdenes). Murió y espero, por respeto al medio del comic (y que es la única educación moral de muchos jóvenes), que quede muerto para siempre. No es nada personal.
Y que no se atrevan a tocar a Wolverine.
Link: Siglo XXI