Ayer fui tranquilamente al centro comercial que queda cerca de donde vivo en Sao Paulo. Un sábado como cualquier otro. Fui por la mañana para leer en el café mientras esperaba la primera función de cine. Ir a mediodía al cine es lo mejor, no hay mucha gente y si algún molesto se sienta cerca, es sólo cambiarse de asiento, que abundan los asientos vacíos en esas funciones de mediodía.
En el lapso de tiempo que me quedó desde el último sorbo de café y la hora de entrada al cine di una pasada por las tiendas, una caminada de 15 minutos. No puede suceder nada en quince minutos, salvo la muerte y de eso hice mis cálculos y las probabilidades de dar mi último respiro eran mínimas, por eso me animé a dar una ronda por ahí. Pero estaba equivocado, no de la muerte, sino de que podía suceder alguna otra cosa.
En una joyería tenían un Citizen igualito al que ha estado conmigo 13 años, pero versión moderna. El precio no era como para sacar la cartera y pagarlo, además de que no traía conmigo la tarjeta de crédito (bendito sea el cielo). Tomé nota mental de pasar otro día y comprarlo. A menos de 10 metros de esa joyería hay un kiosko de Swatch. Pasé también por ahí y lo que ví me dejó con la boca babeando. Era un Swatch automático, o sea, un reloj mecánico como el primero que tuve justo antes del boom de los relojes de cuarzo. Un reloj suizo, con movimiento ETA (reconocido fabricante de mecanismos de reloj que provee movimiento a los Omega también), 21 joyas y automático al precio de un Swatch era una propuesta que no podía rechazar, era como si el Padrino me estuviera pidiendo que lo comprase, y al él no se le puede decir que no (a menos que quiera despertar con un minutero ensangrentado en mi cama).
Hace dos o tres semanas que había comprado un Nautica durante el coma de mi querido Citizen. Me gusta mucho su diseño y que es un reloj grande, pesado y de acero. Por estética el Nautica está en primer lugar, pero, y lo había comentado en su momento, Nautica no es una compañía relojera y Swatch, aunque sólo tenga 25 años, siempre se ha dedicado al negocio de los relojes. Eso y que el sonido es tic-tac tic-tac y no tchic tchic fue lo que me hizo decidirme a comprar este Swatch Body & Soul. Desde mi niñez que no tenía un reloj mecánico.
Y todavía me falta ir por el Citizen (y ojalá algún día un Rolex u Omega). No sé que me está pasando, yo era de las personas de un sólo reloj y ya.











Has sido “relojizado”.
Left by Jazlima on March 11th, 2007