Así de improbable como el choque de los cometas, fue el que a mis dos relojes se les haya acabado la batería el mismo día (la semana pasada). Son un Citizen y un Swatch. Por una u otra razón, olvidé el Swatch en casa y sólo llevé el Citizen al relojero para que le pusiera una batería nueva. No funcionó. Tuve que dejarlo en el taller para que se le hiciera una revisión y descubrir cuál era el problema.
Saliendo del taller fui a buscar un nuevo reloj. El Citizen ya me había dado unos buenos 13 años de servicio continuo (el Swatch casi nunca lo usaba) y pensé que esperar hasta el día siguiente iba ser inutil. Estaba seguro que el relojero me daría la fatídica noticia de que mi reloj no pudo ser revivido y que lo puso a dormir para evitar más sufrimiento. Encontré el sustituto perfecto, por lo menos en cuanto a diseño se refiere. Es un reloj Nautica, y tengo mis dudas porque Nautica no es una empresa 100% relojera. Me enamoré del diseño, por eso lo compré. No hace otra cosa que dar la hora, sólo eso. Nada de cronómetro, ni timer, ni alarma. Da la hora y eso es lo importante, nada de lucecitas ni fuegos artificiales (soné a anciano).
Tengo una fijación con los relojes de acero desde que a finales de mi niñez leí en un libro que Lobsang Rampa, ante la opción de escoger un reloj de oro o uno de acero, escogió el de acero por razones prácticas que está de más comentar aquí.
Resultó que el Citizen no estaba muerto, sólo tenía un poco de ácido de batería impidiendo pasar la corriente. El Nautica no es un sustituto de mi viejo Citizen, es sólo su heredero y entrará en funciones completas hasta que el Citizen muera definitivamente en la línea de combate. Mientras tanto los iré turnando.
Nota: un buen detalle del relojero fue que sincronizó el segundero analógico con el segundero digital. Nadie hace eso (o por lo menos nadie que yo conozca).











Eso te pasa por no comprarte Rolex…
Left by Jazlima on February 26th, 2007