En vista de que Delia preguntó qué es la boligoma, aprovecho para hacer este post sobre ese solido-líquido que de niño me dio tanta diversión y de grande… también.
La boligoma tiene ciertas propiedades: rebota, se estira, pero se rompe si la estiras demasiado rápido. Si la golpeas no pierde la forma (y hasta se puede quebrar), pero si la aprietas despacio la puedes moldear como quieras. La más interesante de todas las propiedades, a mi parecer, es que fluye como líquido, pero lo hace de manera muy lenta. Es un líquido no-newtoniano.
Voy a medio traducir la historia de la boligoma que está en el site original:
En 1940 Japón había invadido los paises asiaticos huleros. Era importante hacer las botas de los soldados y las llantas de los vehículos para la guerra. Se estuvo tratando de hacer un sustituto para el hule en Estados Unidos. En uno de esos intentos (en 1943), James Wright, un ingeniero escocés, combinó ácido bórico y aceite de silicón en un tubo de ensayo. La combinación se polimerizó y quedó algo pegajoso en el tubo. Cuando Wright la tiró al piso vió que rebotaba. No era hule, ni servía para nada. Wright envió muestras a diferentes laboratorios del mundo para que le ayudaran a encontrar un uso práctico. No le encontraron ninguno.
Hasta 1949, y después de haber estado la boligoma en círculos industriales y científicos, la boligoma cae en manos de Ruth Fallgatter, que era dueña de una juguetería. Ella contrata a un consultor de mercadotecnia, Peter Hodgson, para armar su catálogo y le comenta de la boligoma. La añadieron al catálogo con un precio de dos dólares.
La boligoma fue el artículo más vendido después de los crayones Crayola (que estaban en 50 centavos). Aún con el éxito del producto, Fallgatter -la dueña del negocio- no tuvo interés en continuar vendiéndola, pero Hodgson vio el potencial.
Hodgson compró boligoma y la empaquetó en porciones de 1 onza, vendiendo cada paquetito por un dólar. Después de 15 posibles nombres, llegó a Silly Putty (algo así como masita tonta). Presentó el producto en la Feria Internacional del Juguete en Nueva York. Casi todos los mercadólogos le dijeron que mejor abandonara el producto, pero Hodgson no les hizo caso y logró colocar el producto en algunas tiendas.
En 1950, Hodgson crea una compañia nueva, la Arnold Clark, y pone una fábrica en un granero adaptado. De ahí mandaba la boligoma en cartones para huevo que tenía de sobra la Asociación de la Cooperativa de Pollo (el envase de la boligoma tiene forma de huevo).
En Agosto de ese miso año , un escritor de la revista New Yorker descubre la boligoma y le dedica un artículo en la revista. Después de eso, Hodgson recibió pedidos por un cuarto de millón de huevos de boligoma en los siguientes tres días.
Hubo una época (1951) que paró la producción de boligoma, porque hubo una restricción de silicón, que era uno de los materiales usados en la guerra de Korea. La producción continuó en 1952.
Unos huevos de plata se usaron para que los austronautas del Apollo 8 llevaran en su viaje a la Luna sus porciones de boligoma.
En 1976, Hodgson muere y en 1977 Binney & Smith, que hacen Crayola, compran los derechos de la boligoma.
De la lista de 50 usos tontos de la boligoma cito algunos:
- Para estudiar artes marciales: fluye como el agua, se rompe como ladrillo, puede camuflarse y pasar desapercibida, y tiene la agilidad de un gato.
- Copiar la foto de tu mamá para que no la extrañes en la escuela.
- Rodar todo el cuarto con boligoma, así no necesitas aspiradora para limpiarlo.
- Para ajustar agujeros de bolas de boliche.
- Como bola de ping pong de emergencia.
- Rebotarla en el piso para encontrar lentes de contacto.
- Para pegar verduras debajo de la mesa cuando no quieras comerlas.
Ahora hay boligoma de diferentes colores, además de la clásica rosada. También hay boligoma que cambia de color con la temperatura y otra “metálica”. La que más me gusta es la clásica rosada.
En México la venden actualmente, pero no he visto ningún comercial en televisión desde hace más de 20 años. Recuerdo que cuando era niño veía en la televisión el comercial que decía “¡Se estira! ¡Se rompe! ¡Rebota!”. Otra de las cosas que la boligoma hace es copiar impresiones de periódico o de cómics, poniendo la boligoma sobre la superficie del papel impreso, pero yo no lo hacía porque ensuciaba se ensuciaba y después de un tiempo terminaba color gris (además de que sufro de obsesión crónica de tener mis cosas siempre como nuevas -no siempre lo consigo-).
También, durante mi niñez, había historias que corrían de cómo hacer boligoma casera. Un amigo decía que combinando en una sartén caliente chicle Bubble-Yom con plastilina. Nunca lo intenté porque no me dió buena espina. Además de que mis dones culinarios nunca me han dado fama ni fortuna. Tomar un utensilio de cocina puede resultar en un chicle y plastilina desperdiciados (¡que ni lo quiera el Diseñador Inteligente!), y hasta con un injerto de piel en cara y brazos.
Aquí hay una receta de cómo hacer boligoma usando ácido bórico y pegamento blanco.
Actualmente uso la boligoma sólo para tenerla en la mano, amasándola, o la dejo fluir de alguna superficie (fluye, pero leeeeeeento, observarla es un placer Zen).
Junto con el ajedréz, el lego y el mecano, la boligoma es un juguete muy recomendable para los niños (y adultos).
Links: Silly Putty, Wyne Schmidt’s This and That (fotos y receta de boligoma casera)
Ver también Caminar sobre un líquido












versión con Donald Sutherland).





